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La verdadera amistad es como la fosforencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido - Rabindranath Tagore


Limpié con el puño de mi jersey el vaho que empañaba el cristal de mi ventanilla. En el exterior la nieve se acumulaba sobre las aceras cubriendo diligentemente cada centímetro de asfalto. El fino glaseo matinal que el cielo dejo caer en cuanto pusimos un pie en el aeropuerto de Hoskins Field ahora era una borrascosa lluvia de gruesos copos algodonados, incluso con la calefacción encendida sentía la humedad traspasar la chapa metálica del Honda que habíamos alquilado a nuestra llegada. Hacía años que había perdido la cuenta del numero de mudanzas que cargaba a mis espaldas. Mi padre, Corey,  desempeñaba su trabajo como ingeniero de caminos, canales y puertos en una influyente empresa de construcción a nivel internacional. Entretanto mi madre, Moira, se dedicaba a regentar una hospedería familiar en Inverness, la capital de las tierras altas escocesas, siempre que no tuviéramos que embarcarnos en otro inesperado traslado hacia un nuevo destino.

Inspire hondo bastante desilusionado al comprobar el sitio donde iba a acabar viviendo durante los próximos cuatro años "Fairview Hills" - me dio tiempo a leer en un imponente cartel semi cubierto de nieve. La fotografía que acompañaba el titulo no tenia desperdicio, era la acostumbrada estampa familiar idílica, una joven pareja sonriente junto a un bebe de perfectos rasgos ¿Se podía ser mas ridículo? ninguna familia es perfecta…. Metí la mano en el bolsillo de los vaqueros, por un momento creí que mi Samsung vibraba sin embargo al comprobar la pantalla caí en la cuenta de que había sido una falsa ilusión, ninguna persona podría haberse molestado en despedirse de mí cuando en ninguna parte era capaz de hacer amigos. Ni la severa dislexia que padecía, ni el trastorno de déficit de atención, ni mi exasperante timidez constituían una buena carta de presentación para nadie, era un estorbo para todo el mundo.

Pasamos custodiados por un anónimo quitanieves a través de un entramado de espaciosas calles. Todas las viviendas eran fastuosas y unifamiliares, además estaban ubicabas en vastas parcelas separadas o por monumentales setos, o por impresionantes vallas o ambas cosas. Las calles eran simétricas, la disposición de los bancos impecable, las farolas adornadas a los lados con flores de pascua dotaban de cierta artificial calidez al sigiloso ambiente. No había ni un solo niño restregando su trasero por la nieve, ni un carrito de bebe siendo paseado por la avenida. Pese a anunciarse como un paraíso terrenal tanto silencio me inquietaba. Pegué mi cara al cristal mientras mi levantada castaña mirada fisgoneaba en cada ventana iluminada, rastreando una silueta humana o cualquier rostro que curioso pudiera asomarse por la puerta, pero nada sucedió. De repente el latoso sonido de unas campanas cercanas capto mi atención ¿Una iglesia? ¿Dentro de una urbanización? ¿Qué clase de lugar es este?

Poco después la realidad me hizo chocar de frente contra un grueso muro de piedra. Al pasar por otra anónima travesía una multitud de personas abrigadas hasta las orejas salían  en bandada de aquel monasterio ubicado en el centro neurálgico de la "colonia". Un imponente edificio a mis ojos decaído e incluso lóbrego, aunque el jardín que desde fuera podía intuirse, ahora oculto bajo la abundante nevada me traía agradables recuerdos, incontables largas siestas dormidas sobre el césped en verano, así como enormes muñecos de nieve que duraban semanas durante los fríos, invernales meses escoceses…aunque contra mi voluntad la soledad me seguía igual que si fuera un perrito faldero, poco me importaba porque a mis doce años me había resignado.

- Ese será tu nuevo instituto Kyle - la  cálida voz de mi madre me aclaró lo que mi despistada cabeza se negaba a procesar - estarás bien hijo, no te apures, esta vez todo te irá mejor.

- No mientas mamá - respondí algo mustio- recuerda lo que dijo el señor Spencer sobre mí, soy un caso perdido - por el retrovisor interior vi a mi padre desviar agraviado la mirada al escucharme.

Aquella misma tarde, mientras estaba en mi nueva habitación desembalando la ultima caja de enseres, la cual contenía todos mis novelas y cómics, el picaporte sonó enérgico. Deje lo que me traía entre manos, disponiéndome a bajar las escaleras enmudecido. La curiosidad podía con el aburrimiento por mucho que me escamara tener de frente a los nuevos vecinos. Baje hasta recorrer la mitad de la escaleras quedándome sentado encima del frio mármol nacarado. Ya con la puerta abierta vi a mi madre de espaldas charlando animada con una mujer menuda, de piel pálida e impactantes ojos verdes quien portaba una bandeja repleta de galletas recién horneadas. Su inconfundible aroma a jengibre hizo despertar mi aletargado apetito,  por otro lado detrás de ella, una diminuta silueta revoloteaba descarada, ajena a todo, la mire de soslayo, era un crío…un alegre niño rubio ataviado con una vistosa trenca roja.

- ¡Cuidado! - me dio tiempo a oír aunque no pude reaccionar, a la que me di cuenta una bola de nieve traída del exterior había impactado sobre los ojos, seguido a este ataque una delicada risa resonó en nuestro recibidor seguida por una velada amonestación.  Incomodo me apresure en limpiar mi rostro restregando las manos por la morena piel mientras  unas incipientes ganas de llorar se esforzaban por hacer acto de aparición, con recibimientos así ¿Quién querría retomar el curso escolar a mitad de año? temblaba al anticipar mi anunciado regreso al instituto. - ¡Eh! ¿Hola? ¿Estas bien? - gritó desde abajo. Su voz era tierna, mimosa, bastante femenina - ¿Te he hecho daño?  si así ha sido, lo siento…

- Tranquilo, no es nada…- musité despacio respirando profundamente - me ha pillado por sorpresa nada mas - le expliqué mintiendo, pese a que realmente había conseguido tocarme la fibra sensible con su bienintencionada tontería. Cuando finalmente me atreví a hacerle frente ya habiendo calmado mis lastimeras ansias su cabeza prácticamente rozaba la mía, de hecho su desordenado flequillo acariciaba la sien, estaba agachado junto a mi, mano con hombro, dejándose caer sobre mi cuerpo sin quitarme ojo de encima - ¿Cuál es tu nombre? - preguntó perfilando en sus enrojecidos finos labios la sonrisa mas genuina que había tenido ocasión de contemplar durante mi corta vida  - Yo soy  Jade Ailen, aunque todos me llaman únicamente "Jade", bienvenido a Fairview.

- Puedes llamarme Kyle - respondí visiblemente cohibido ante tanta confianza por su parte, por fortuna mi enmarañada melena oscura cubría la mayor parte de la cara, sino hubiera visto arder ambos pómulos - espero que no te importe pero…¿Puedo dirigirme a ti diciéndote Ailen? - pude ver como tras aquella estrambótica pregunta fuera de lugar arqueaba una ceja desconcertado.

- Bueno…si es lo que quieres…- acabó respondiendo aún pasmado - eres un chico rarito…no obstante me caes bien…pero…si dejo que te dirijas a mi de esa manera ¿Que me ofreces tú a cambio? - argumento sagaz, cruzándose de brazos mientras se esforzaba por pensar - ¡Ah! ya lo tengo - exclamó chocando las manos  entusiasmado - ¿Qué te parece sí…me dejas verte mas de cerca? tu pelo es muy espeso, demasiado largo ¡Ni siquiera sé de que color tienes los ojos! - protestó vacilando, tras haberme sacado la lengua.

Sin permitirme objeción alguna abrazó sin previo aviso mis mejillas, acorralándolas con sus cortos, aterciopelados dedos dispuesto a apartar repentinamente la primera línea de defensa, la primera barrera que se interponía entre mi persona y el resto de los mortales, puesto que desde que tuve uso de razón, desde que en preescolar mis compañeros de aula oficialmente me condecoraron con el título de "payaso" había sido una mula de carga, un saco de boxeo con el que todos descargaban su rabia, por lo menos podía dar gracias a que mi estatura, por no hablar de mi ancha complexión me mantenían a salvo de golpes, aunque no pudieran liberarme de ser constantemente vapuleado verbalmente.

- ¿Somos oficialmente amigos no? - me inquirió sirviéndose de sus hechizantes luceros esmeralda para salirse con la suya, a estas alturas negarme seria imposible así que asentí. Ya había irrumpido en mi anodina vida como un torbellino en contra de mis designios - ya no será necesario que te escondas ¿De acuerdo?

Cada día a su lado era un potente destello lumínico en medio de una abrupta tormenta, cada almuerzo compartido bajo la sombra del viejo ciprés ubicado en el jardín trasero del patio era un regalo divino, como si Dios, al cual intentaba darle esquinazo siempre que podía, quisiera recuperarme otorgándome el privilegio de compartir su tiempo conmigo. Poco a poco él fue ganando terreno, su empeño por saludarme cuando nos cruzábamos por la calle, las, por aquel entonces indeseadas visitas esporádicas a casa, los mensajes de texto a altas horas de la madrugada quejándose por no poder conciliar el sueño…Tres semanas después de conocerlo éramos inseparables, cuatro meses mas tarde, ya pasada la festividad oficial, tras una soporosa comida familiar, habíamos planeado celebrar mi treceavo cumpleaños en secreto, ocultados entre los arbustos del parque municipal.

Aquella esperanzadora tarde dominical estaba tan nervioso que deje atrás la puerta de casa una hora antes de lo previsto. Cargado con una bolsa de tela marrón abrí el armario de la cocina con tal de meter en ella un par de paquetes de sus galletas favoritas, las "Pepperidge farm Tahoe" , pastas de mantequilla generosamente recubiertas con nueces de macadamia y trozos de chocolate blanco, seguido por una lata de Sprite, mi refresco predilecto junto a otra de Dr Pepper. La espera se eternizo, exasperado ojeaba el reloj cada como mucho cinco minutos, los nervios me jugaron una mala pasada cuando la alarma se empecino en avisarme ¿Se cumpliría mi mayor temor? pasaban diez minutos de las cuatro de la tarde ¿Por fin se habrá decidido a dejarme tirado igual que los demás?, aunque tenia costumbre de hacerme el despistado con tal de pasar desapercibido sin pena ni gloria, sabia que su sacrificio era diario. Mi amistad le costaba ser ofendido diariamente, de hecho me extrañaba que siguiera empeñado en seguir manteniendo nuestra relación, porque… yo no valía la pena.

Media hora mas tarde seguía aposentado en el sitio como una estatua. Aunque las fuerzas me flaqueaban impidiéndome retomar el camino de regreso, mis ilusiones se habían esfumado. Mis ojos palidecían ante la quejumbrosa realidad, aquella débil sonrisa que durante una hora alumbró mi desdicha se esfumó víctima de un lamentable varapalo ¿Hasta aquí habíamos llegado? Visiblemente enfadado no pude reprimirme, aun arrodillado en el suelo arranqué con mis manos todos los dientes de león así como varios matojos de hierba. Después abrí las latas y vertí su contenido sobre el césped, a continuación me ensañe también con la comida. Espachurre cada paquete ahogándolo entre mis manos, el viento al igual que mi furia se embravecía por momentos, mecía mi abundante melena negra, encubría el lloroso brillo de mis ojos - se acabó - susurré entristecido abriendo la tapa de mi teléfono móvil, dispuesto a borrar su huella…- esta será la ultima decepción, no haré mas concesiones con nadie…nunca jamás...

- ¡Kyle! - a mi espalda su voz resonó cansada- ¡Menos mal que aun sigues aquí! siento el retraso, mi padre…- al resistirme a voltear decidió tirar de la manga del jersey con premura, sin darse por vencido.

- ¡Deja de excusarte! si no te apetecía quedar conmigo podías habérmelo dicho por teléfono - repliqué descontento esquivando su brazo - ¡confiaba en ti! ¿Tú también vas a hacerme daño? ¿Mañana me despreciaras delante de ellos? ¿Te cachondearas de lo torpe que soy? ¿De mi acento? - estaba desairado, tanto que no le daba oportunidad ni a defenderse, no atendía a razones.

- ¡Puedo explicártelo!  - se defendió propinándome un empujón - solo gírate ¡Por favor!

Fruncí mis labios compungido, en aquel momento no quería ceder a su suplica, si antes apenas podía contener el llanto, ahora que lo tenía delante mío cualquier gesto suyo, cualquier palabra pronunciada causaría una hecatombe en mi estado anímico - Esta bien…. - le escuché decir - tu cabreo se nota a leguas, toma…por lo menos acepta esto ¿Vale? - estirando su brazo me tendió una fina pulsera de piel marrón, mi nombre aparecía grabado en ella. Los anchos dedos palparon sorprendidos la lisa superficie, bordearon cada letra detenidamente, acallado por los remordimientos cedí a encontrarme con su radiante rostro.

- ¿Que…Qué te ha sucedido? ¿Qué te ha hecho? - mascullé enarcando las cejas sobrecogido al contemplar la abultada hinchazón que afeaba su pómulo izquierdo – Ailen ¡¿Por que te metes en líos?!  - otra vez ese condenado hombre haciendo de las suyas, entre su violento temperamento y las insistentes provocaciones del chico, ni los golpes ni las disputas cesaban.

- No tiene importancia - contestó haciéndose el desentendido - los he tenido peores. Quería que desperdiciara otra tarde mas frente a ese maldito piano y me he negado, ¡Ya sabes que no me gusta!  además…nuestra cita era lo mas importante - argumentó convencido mientras se acicalaba el pelo, revolviendo un mechón hacia todas partes intentando disimular lo que era demasiado evidente- Feliz cumpleaños Kyle, espero que te guste - sus intensos ojos centellearon al ritmo de cada palabra pronunciada -  al escoger tu regalo me di cuenta de que…aun no te conozco lo suficiente - suspiró encogiéndose de hombros - normal, soy yo quien suele acaparar las conversaciones ¿Te ayudo a ponértela?

Como era costumbre se adelantó a mi tardía respuesta tomando el control de la situación - extiende tu muñeca - me dijo antes de probármela por encima, seguidamente abrió el cierre de gancho, enfrentó ambos extremos y estos rápidamente quedaron unidos - ¡Listo!, toda tuya - exclamó animado - ahora, espero que me alegres la tarde un poco ¿Entendido? - ordenó agarrando mi brazo, guiándome a su antojo en dirección a la derecha - Podríamos ir al lago a ver a los cisnes o ¿Por qué no me enseñas a hacer papiroflexia? a ti se te da bien y a mí me gustaría aprender, los barcos de papel son muy monos ¡Ya lo tengo! hagamos dos barcos de papel y dejemos que floten sobre el agua...

Era habitual verlo enzarzado en aquellas conversaciones que mas bien parecían soliloquios. En ocasiones, sobretodo cuando la realidad lo empujaba al borde del abismo su impresionante capacidad de abstracción subyacía a la superficie, salvaguardando de la melancolía. Siempre, incluso cuando estaba triste reía a carcajadas, sin embargo bajo su perdurable sonrisa tenia  suficientes motivos para terminar agazapado en cualquier rincón llorando desconsolado. Odiaba ser un cándido crio por que no podía protegerle a pesar de sacarle casi dos cabezas en altura, éramos fuego y agua, templanza y desenfreno, opuestos a la vez que complementarios…

De aquel entonces nada me queda, solo aquella tira de cuero sucia, acartonada, agrietada, guardada en el ultimo cajón de mi mesita de noche. Tras mi precipitada mudanza los años fueron pasando discretos. Regrese a Inverness al cumplir la mayoría de edad, a lo largo de cinco años mientras estudie en la universidad escocesa tuve tres relaciones que duraron mas bien poco, todos se parecían a él, mejor dicho a la imagen forjada por mi imaginación, a un espejismo que seguramente no seria real. Centenares de preguntas asaltan la cama durante mis numerosas noches en vela ¿Estará bien? ¿Querrá el destino ofrecerme otra oportunidad? ¿Lo volveré a ver antes de morir? ¿Habrá descubierto porque siempre me dirigía a él utilizando su segundo nombre? daba igual que a ojos de su padre fuera un horrible monstruo, para mi era la persona mas hermosa del planeta y lo lisonjeaba en las sombras sirviéndome del significado real de aquella palabra, hermoso...
Es la primera vez que me atrevo a subir algo de lo que escribo aquí y se puede decir que ahora mismo estoy mas colorada que un tomate delante del monitor o//OU pero al menos de esta manera mi galería ya dejará de estar vacía :)
Esta escena es un flashback narrado por uno de mis personajes originales sobre un episodio acontecido en su vida que supuso un punto de inflexión importante para su existencia.
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RomoGreen Featured By Owner Feb 17, 2014  Hobbyist Artist
Ah la dulce inocencia, y luego de bruses sobre la dura realidad.

Que linda historia, me gusto mucho. Vaya que si. tu si sabes escribir.
Saludos
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Antimonesia Featured By Owner Feb 17, 2014  Hobbyist Writer
Y tan de bruces ^_^U tengo escrita la "segunda parte" de este flashback narrada por el otro personaje unos cuatro años mas tarde (en plena adolescencia) pero no se si la subiré por aquí, tendría que censurarla por contenido ideológico sensible y algo de violencia o_oU. Casi la totalidad de lo poco que tengo escrito termina siendo o dramático o un poco "oscuro", no puedo evitarlo ^^U

En fin me alegra que te haya gustado :)
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:iconromogreen:
RomoGreen Featured By Owner Feb 17, 2014  Hobbyist Artist
Nha tu no te apures por lod e la sensura. como dije antes, el que avisa no triciona y para esta el filtro del Deviant. Si puede haber quien se moleste o se sienta ofendido. Pero seran minimos.
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Candlemind Featured By Owner Jan 29, 2014  Hobbyist General Artist
Recuerdo cuando subí yo mi primera obra a dA... estaba nerviosa, sí, era la primera vez que iba a compartir mis obras, aunque fuera de forma anónima, aparte de que no me veía yo en un sitio como este :D

Entretenido este flashback. Si me permites, te señalaré varios detalles: cuida la acentuación de las palabras, es importante, sobre todo en los verbos. Si no acentúas bien, la lectura de tus textos se vuelve confusa y pesada. Cuida la estructura de los diálogos, si no, será un caos y no se entenderá nada... el carácter de los personajes también se revela bastante a través de los diálogos; la narración y los diálogos tienen la misma importancia, no hay que descuidar ninguno. Asimismo, he visto que pones puntos detrás de los signos de interrogación, y eso es una falta notable. Nunca hay que poner puntos detrás de los signos de interrogación o exclamación.
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Antimonesia Featured By Owner Jan 29, 2014  Hobbyist Writer
Mil gracias por el comentario, aunque por lo que veo le hace falta un muy buen repaso ^__^U. Al menos en una primera barrida borraré los puntos detrás de los signos de interrogación y volveré a repasar los acentos aunque por el momento es inútil. Cada vez que lo vuelvo a leer me doy cuenta de que me faltan, veo algunos, los pongo y cuando vuelvo a releerlo sigo viendo que faltan. Es un bucle infinito T__T, la verdad es que nunca han sido mi punto fuerte. Bueno antes si lo eran o al menos se me daban mejor pero desde que comencé a tomar apuntes sin pensar y a abreviar palabras para que me diera tiempo a copiarlo todo el poco arte que tenia con ellos se me fue al traste (la ayuda del señor word también contribuye para que negarlo). Sí, sin duda alguna escribir es fácil pero escribir bien es bastante complicado U_U al menos me consuela saber que no ha sido un bodrio infumable :_3 aunque me queda demasiado por hacer...
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:iconcandlemind:
Candlemind Featured By Owner Jan 29, 2014  Hobbyist General Artist
No hay de qué :aww: La ortografía es mi fuerte :D

No es tan difícil escribir "bien", sólo hay que leer. Todo se basa en eso: leer. Si lees, aprenderás a escribir, a expresarte, y cuanto más leas y escribas, mejor lo irás haciendo. Paciencia... sin forzarse tampoco :)
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January 27, 2014
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